Recuperar la esperanza y sanar: una enfermedad entre millones

Selena Norwood tenía un día como todos cuando trajo a su hija de 10 meses de edad, Eva, a la pediatra por una infección en el oído. Después de todo, las infecciones de oído ocupan el segundo lugar entre las enfermedades más diagnosticadas en niños en Estados Unidos (el resfriado común ocupa el primer lugar).

Sin embargo, todo cambió cuando la pediatra notó que la bebé tenía signos de pubertad precoz con desarrollo avanzado de su anatomía femenina externa. De inmediato, derivó a la familia a Valley Children's, en donde las pruebas de diagnóstico revelaron que la pequeña Eva tenía un tumor en las glándulas suprarrenales.

«Mi corazón se rompió. Se me cayó el teléfono y no pude hablar. Ningún padre quiere escuchar que su hijo tiene cáncer», dice Selena.

Los tumores de la corteza suprarrenal son extremadamente raros, especialmente en los niños. Afectan solo a 0.72 personas por millón1 de habitantes. La mayoría de los 200 a 250 casos que se notifican cada año en Estados Unidos se diagnostican en adultos. Del pequeño porcentaje de casos pediátricos del año pasado, tres quedaron en manos de Valley Children's.

«Ese número de casos es muy inusual, incluso en el plano nacional», señala el Dr. Nedim Çakan, director médico del Departamento de Endocrinología de Valley Children's.

Experiencia colaborativa

Tratar la rara enfermedad de Eva requería un enfoque multidisciplinar. El Dr. Çakan se puso en contacto con otros especialistas pediátricos de Valley Children's para desarrollar un plan de tratamiento integral para la niña.

«Nuestro equipo de expertos en oncología, endocrinología y cirugía pediátrica se reunió y analizó el plan de tratamiento con la familia. En el caso de Eva, estaba claro que se debía realizar una cirugía cuanto antes», cuenta la Dra. Vonda Crouse, oncóloga pediátrica.

Con los cuidados pediátricos altamente especializados que brindamos, en Valley Children's tenemos los conocimientos y la experiencia necesarios para tratar casos poco frecuentes como el de Eva. «Los médicos fueron muy optimistas, me dieron esperanzas», recuerda Selena.

Con el informe patológico, Selena recibió noticias alentadoras. Eva no necesitaría quimioterapia, ya que tumor no era agresivo. Tras la cirugía, las pruebas genéticas realizadas en Valley Children's descartaron los trastornos de crecimiento que podrían haber explicado los síntomas detectados en primera instancia por el pediatra de Eva.

«Como madre, siempre me preocuparé, por supuesto. Sin embargo, estoy feliz de que Eva sea ahora una niña normal de 2 años, y que se encuentre perfectamente bien y contenta», afirma Selena. Valley Children's seguirá controlando a Eva a medida que vaya creciendo, para que esta niña con una enfermedad única entre millones pueda tener un futuro lleno de días extraordinarios.

Fuente: Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos