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Linfoma de Burkitt en niños

Aspectos generales

El linfoma de Burkitt es una forma poco frecuente de linfoma no hodgkiniano de crecimiento rápido. Se trata de un tipo de cáncer que se origina en los glóbulos blancos del sistema linfático. Lleva el nombre del médico que lo describió por primera vez en niños en África.

El sistema linfático es parte del sistema inmunitario. Ayuda al organismo a combatir enfermedades e infecciones. El sistema linfático también ayuda a equilibrar los líquidos en diferentes partes del cuerpo. El sistema linfático incluye lo siguiente:

  • Linfa. Este es un líquido transparente que contiene glóbulos blancos llamados linfocitos.
  • Vasos linfáticos. Estos son tubos finos que llevan el líquido linfático por todo el cuerpo.
  • Linfocitos. Estos son glóbulos blancos que combaten infecciones y enfermedades. El linfoma de Burkitt se origina en el tipo de linfocito llamado linfocito B.
  • Ganglios linfáticos. Estos son pequeños órganos en forma de frijol. Están dispersos por todo el cuerpo. Están conectados por vasos linfáticos. Y filtran el líquido linfático a medida que se mueve por el cuerpo.
  • Otros órganos y tejidos corporales. El sistema linfático incluye la médula ósea, donde se produce la sangre. También incluye el bazo, el timo y las amígdalas.

Existen 3 tipos principales de linfoma de Burkitt en niños:

  • Endémico (africano). Endémico significa que es común en un área. Este tipo es un cáncer infantil común en África Central y Nueva Guinea. Provoca grandes tumores en la cara y en la mandíbula. Es poco frecuente en los EE. UU.
  • Esporádico (no endémico). Este es el tipo que se ve con más frecuencia en los EE. UU. y en Europa Occidental. A menudo provoca grandes tumores en el vientre (abdomen).
  • Asociado a inmunodeficiencia. Este tipo afecta principalmente a niños que tienen un sistema inmunitario débil debido a una infección por virus de inmunodeficiencia humana, una enfermedad hereditaria o porque toman medicamentos después de un trasplante de órganos. También provoca tumores en el abdomen.

Factores de riesgo

En niños, el linfoma de Burkitt es más común en varones de entre 5 y 10 años.

Causas

Al igual que otros tipos de linfomas no hodgkinianos, se desconoce la causa exacta del linfoma de Burkitt. Algunas infecciones virales pueden aumentar el riesgo de que su hijo tenga linfoma de Burkitt. Los virus que están relacionados con el linfoma de Burkitt incluyen:

  • Virus de Epstein-Barr, el virus que causa mononucleosis
  • El virus del VIH, que causa el sida

Síntomas

Los síntomas del linfoma de Burkitt a menudo comienzan repentinamente y los tumores tienden a crecer muy rápido. Un niño puede enfermarse gravemente en unos pocos días o en unas pocas semanas.

Entre los síntomas de tumor en el vientre (abdomen) se incluyen:

  • Hinchazón y dolor abdominal
  • Náuseas y vómitos
  • Dificultar para hacer deposiciones (estreñimiento)
  • Poco apetito
  • Sentirse lleno rápidamente, por ejemplo, después de comer una pequeña cantidad de comida

Otros síntomas pueden incluir:

  • Inflamación indolora de los ganglios linfáticos del cuello, el pecho, el abdomen, la axila o la ingle
  • Fiebre
  • Escalofríos
  • Transpiración nocturna
  • Cansarse fácilmente (fatiga)
  • Pérdida de peso
  • Picazón en la piel
  • Tos o dificultad para respirar

Los síntomas del linfoma de Burkitt pueden parecerse a los de otras enfermedades. Asegúrese de que su hijo acuda a un profesional sanitario para que le realicen un diagnóstico.

Diagnóstico

El profesional sanitario que atiende a su hijo le preguntará sobre sus antecedentes médicos y los síntomas que presenta. Luego, examinará a su hijo. Es posible que su hijo necesite realizarse los siguientes estudios:

  • Análisis de sangre y orina. Las muestras de sangre y orina se analizan en un laboratorio.
  • Biopsia de tejido. Se extrae un pequeño trozo de tejido (llamado muestra) del tumor, los ganglios linfáticos u otro tejido. Esta se envía a un laboratorio y se analiza para detectar células cancerosas.
  • Radiografías torácicas. Muestran el corazón, los pulmones y otras partes del tórax.
  • Tomografía computarizada. Esto puede realizarse para revisar el abdomen, el pecho y la pelvis. En una tomografía computarizada, se utilizan rayos X y una computadora para realizar imágenes 3-D detalladas del cuerpo. Es posible que su hijo beba un medio de contraste o que se le inyecte en una vena. El contraste ayuda a mostrar mayores detalles.
  • Escáner de imagen por resonancia magnética. En una imagen por resonancia magnética, se utilizan imanes grandes, ondas de radio y una computadora para obtener imágenes detalladas del cuerpo. Esta prueba podría usarse para revisar el encéfalo y la médula espinal. También puede usarse si los resultados de la radiografía o de la tomografía computarizada no son claros.
  • Tomografía por emisión de positrones. Este estudio se usa para buscar células tumorales activas en todo el cuerpo.
  • Ecografía. A esto también se le denomina ecosonografía. Se utilizan ondas de sonido y una computadora para tomar imágenes de los vasos sanguíneos, de los tejidos y de los órganos.
  • Aspiración o biopsia de médula ósea. La médula ósea es el líquido espeso que se encuentra en el centro de algunos huesos. Es donde se crean los glóbulos sanguíneos. Se puede extraer una pequeña cantidad de líquido de la médula ósea. A esto se le llama aspiración. O se pueden extraer trozos sólidos de tejido de la médula ósea. Esto se denomina biopsia por aguja del núcleo. La médula ósea suele sacarse desde la parte posterior del hueso de la cadera. Este estudio se puede realizar para ver si las células cancerosas se propagaron a la médula ósea.
  • Punción lumbar (punción espinal). Se coloca una aguja delgada entre los huesos de la zona lumbar y dentro del conducto raquídeo. Es la zona que rodea a la médula espinal. Esto se realiza para ver si hay células cancerosas en el encéfalo y en la médula espinal. Se extrae una pequeña cantidad de líquido cefalorraquídeo, que se envía para analizar. El líquido cefalorraquídeo es el líquido que rodea el encéfalo y la médula espinal.

Parte del diagnóstico del cáncer se denomina estadificación. La estadificación es el proceso por el cual se verifica si el cáncer se ha esparcido y a dónde lo ha hecho. La estadificación también ayuda a decidir cuál es el mejor tratamiento. Hay diferentes maneras de estadificar el linfoma no hodgkiniano. Pero la mayoría va desde el estadio 1 hasta el estadio 4. El estadio 4 es el cáncer que se ha esparcido a partes del cuerpo que no forman parte del sistema linfático. Consulte al proveedor sanitario de su hijo acerca de su estadio del cáncer y su significado.

Tratamiento

El tratamiento dependerá del tipo y el estadio del linfoma. El linfoma de Burkitt se trata con mayor frecuencia con:

  • Quimioterapia (quimio). Estos son medicamentos potentes que eliminan las células cancerosas o evitan que crezcan. La quimioterapia es el tratamiento principal para el linfoma de Burkitt. A menudo, se usa más de un tipo de quimioterapia. Si se encuentran células cancerosas en el líquido cefalorraquídeo, también será necesario administrar quimioterapia allí.
  • Inmunoterapia. Estos son medicamentos que estimulan el sistema inmunitario para encontrar mejor y eliminar las células cancerosas. A menudo se administran junto con la quimioterapia.
  • Cirugía. Si solo hay un tumor grande, se puede realizar una cirugía para extirparlo. Esto se hace antes de la quimioterapia.
  • Ensayos clínicos. La mayoría de los niños con cáncer se tratan como parte de un ensayo clínico. Participar de un ensayo clínico significa que su hijo reciba el mejor tratamiento disponible en la actualidad y hasta podría recibir tratamientos nuevos que se consideren aún mejores. Antes de comenzar el tratamiento, hable con el profesional de la salud de su hijo para averiguar si se están probando tratamientos que puedan funcionar bien para su hijo. Muchos tratamientos nuevos solo están disponibles en los ensayos clínicos.

El linfoma de Burkitt crece rápidamente y los tumores suelen ser muy grandes. Cuando comienza la quimioterapia, elimina muchas células cancerosas en poco tiempo. Estos desechos celulares pueden acumularse en la sangre de su hijo y causar un problema llamado síndrome de lisis tumoral. El síndrome de lisis tumoral puede causar daño renal y problemas con el corazón y el sistema nervioso. A su hijo se le administrarán medicamentos y muchos líquidos por vía intravenosa para ayudar a evitar que esto suceda.

Su hijo necesitará atención de seguimiento durante el tratamiento y después de él para realizar lo siguiente:

  • Revisar la respuesta de su hijo al tratamiento
  • Controlar los efectos secundarios del tratamiento
  • Ver si el cáncer ha regresado o se ha diseminado

Con tratamiento, la mayoría de los niños con linfoma de Burkitt viven muchos años. Con cualquier cáncer, la recuperación de cada niño puede variar (pronóstico). Recuerde lo siguiente:

  • Para lograr el mejor pronóstico, es importante recibir tratamiento médico de inmediato.
  • Es necesaria la atención de seguimiento continua durante el tratamiento y luego de él.
  • Se están probando tratamientos nuevos para mejorar los resultados y aliviar los efectos colaterales.
  • Hable con el médico sobre cualquier inquietud que pueda tener o problemas que pueda notar. El equipo de tratamiento desea saber todo lo posible sobre el estado de salud de su hijo.

Complicaciones

Las posibles complicaciones dependen del tipo y del estadio del linfoma, así como del tratamiento utilizado. Su hijo puede desarrollar problemas a corto o largo plazo por el tumor o por el tratamiento. Estos problemas pueden incluir:

  • Mayor riesgo de infecciones
  • Mayor riesgo de hemorragias
  • Náuseas y vómitos
  • Diarrea
  • Poco apetito
  • Llagas en la boca
  • Pérdida de cabello
  • Cardiopatías
  • Problemas pulmonares
  • Mayor riesgo de tener otros cánceres más adelante en la vida
  • Problemas para tener hijos (infertilidad)

Muchos efectos secundarios de la quimioterapia pueden tratarse para evitar que empeoren. Incluso hay cosas que usted puede hacer para prevenir algunos. Hable con el médico sobre los síntomas a los que debe estar atento y lo que se puede hacer para evitar que haya complicaciones.

Cómo sobrellevar

Puede ayudar a su hijo a manejar su tratamiento de muchas maneras. Por ejemplo:

  • Su hijo puede tener problemas para comer. Un especialista en dietética puede ayudarlo.
  • Puede que su hijo esté muy cansado. Necesitará equilibrar el descanso y la actividad. Aliente a su hijo a hacer un poco de ejercicio. Eso es bueno para la salud en general y puede ayudar a aliviar el cansancio.
  • Busque apoyo emocional para su hijo. Puede ser útil encontrar un asesor o un grupo de apoyo para niños.
  • Asegúrese de que su hijo asista a las citas de seguimiento.

Cuándo se debe llamar al profesional de la salud

Llame al profesional de la salud si su hijo tiene:

  • Tiene síntomas que empeoran
  • Presenta nuevos síntomas
  • Presenta efectos secundarios del tratamiento que afectan las actividades cotidianas de su hijo o no mejoran con el tratamiento

Pregúntele al profesional de la salud de su hijo a qué signos debe estar atento y cuándo llamar. Sepa cómo conseguir ayuda en los horarios de trabajo o durante los fines de semanas y días festivos.

Puntos claves

  • El linfoma de Burkitt es un tipo de linfoma no hodgkiniano de muy rápido crecimiento.
  • A menudo provoca grandes tumores en el vientre (abdominales).
  • Un niño puede presentar ganglios linfáticos inflamados, cansancio, fiebre y otros síntomas.
  • Se trata con quimioterapia y cirugía.
  • Con tratamiento, la mayoría de los niños con linfoma de Burkitt viven muchos años.
  • La atención continua después del tratamiento es importante.

Próximos pasos

Recomendaciones para aprovechar al máximo la consulta con el profesional de la salud:

  • Conozca el motivo de la consulta y defina su objetivo.
  • Antes de la consulta, anote las preguntas que desea hacerle al profesional de la salud.
  • Durante la visita, anote el nombre de cualquier diagnóstico, medicamento, tratamiento o estudio nuevos. También anote las nuevas instrucciones que le dé el profesional de la salud.
  • Pregunte por qué se le receta a su hijo cada nuevo medicamento o tratamiento y cómo lo ayudará. También conozca los efectos secundarios.
  • Pregunte si la anomalía de su hijo se puede tratar de alguna otra manera.
  • Pregunte por qué se recomienda determinado estudio o procedimiento y qué podrían significar los resultados.
  • Tenga claro lo que puede ocurrir si su hijo no toma los medicamentos o no se somete a las pruebas ni a los procedimientos.
  • Si su hijo tiene una cita de seguimiento, anote la fecha, la hora y el objetivo de la consulta.
  • Consulte cómo puede comunicarse con el profesional de la salud fuera del horario de atención. Esto es importante en caso de que su hijo se enferme y usted tenga dudas o necesite asesoramiento.

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