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Un día en la vida de Matthew: vivir con diabetes tipo 1

Publicado el 30 de noviembre de 2020

Mi nombre es Matthew y hace dos años me diagnosticaron diabetes tipo 1. Esto significa que mi páncreas no produce suficiente insulina para que mi cuerpo mantenga el nivel adecuado de azúcar (o glucosa) que necesito para tener energía. Tener demasiada insulina hará que tenga el azúcar demasiado alta y no tener suficiente insulina puede bajarme demasiado el azúcar. En cualquiera de los dos casos, me sentiré mal.

Por eso, siempre llevo conmigo una bomba de insulina TANDEM con un sensor Dexcom para monitorear continuamente mi nivel de azúcar en sangre y así no tener que pincharme el dedo para analizar una gota (una prueba habitual para muchos diabéticos). Tengo 14 años y esta tecnología me ayuda a vivir mi vida sin demasiadas interrupciones.

Algunos días son más fáciles que otros; acompáñenme para ver cómo es uno de mis jueves:

8:40 a. m. - Me despierto y me controlo el azúcar en sangre antes de desayunar. Es de 196, que es normal. Como huevos y tocino, pero dejo la tostada. Como soy diabético, trato de evitar el azúcar y los carbohidratos porque pueden hacer que me suba el azúcar.

9 a. m. - Educación virtual: durante la primera clase, comienza a sonar el medidor Dexcom. Suena como un camión cuando hace marcha atrás. Hasta mis amigos saben que cuando suena esta alerta, tengo el azúcar demasiado alta o demasiado baja. En este momento está un poco baja. Entonces silencio el micrófono en Zoom y apago la cámara para beber rápidamente un vaso de jugo de manzana (esta es mi opción habitual para subir la glucosa, porque tiene mucha azúcar). Si estuviera en la escuela, tendría que ir a la enfermería, pero este es un beneficio de estudiar desde casa.

10 a. m. - Es el segundo segmento y la educación virtual continúa con la práctica de la banda, en la clase de educación física. Este rato de actividad física no podría haber venido en mejor momento. ¡BIP! ¡BIP! ¡BIP! Otra vez el Dexcom. Me controlo el azúcar: 305, un poco más alta de lo que querría. Debo haber tomado demasiado jugo de manzana. Esto explica el dolor de cabeza que tengo (habitual cuando tengo alta el azúcar). Voy a esperar un poquito más para volver a controlarla; ojalá se nivele.

10:55 a. m. - Estoy en la clase de inglés, mirando un video y tomando notas. Me sigue doliendo la cabeza y siento que el nivel de azúcar sigue alto, así que lo corrijo con una unidad de insulina. Esto será suficiente para bajar 40 mg/dl de glucosa (estas cuentas matemáticas durante la clase de inglés pueden no ser lo habitual para la mayoría de los niños, pero la matemática básica es parte de mi vida diaria).

11:45 a. m. - Llegó la hora de mi clase REAL de matemática, aunque revisar gráficos y tablas no es lo mío.

12:30 p. m. - ¡Hora de almorzar, al fin! Me controlo el azúcar antes de comer y está en 150. Como un poco de jamón y queso, y duermo una siesta rápida de 15 minutos antes de mi próxima clase.

1 p. m. - Empieza la clase de ciencias y hoy tengo un examen importante. Ahora me siento mejor que a la mañana: la siesta ayudó, se fue el dolor de cabeza y mi azúcar se estabilizó en 130.

1:50 p. m. - Es hora de la clase del anuario. Hoy estamos trabajando en el diseño y la edición de fotos. Pasó un buen rato desde el almuerzo y siento que me está bajando el azúcar. Me tomo un descanso para comer un sándwich y beber un poco de agua.

3:30 p. m. - Voy a la práctica de béisbol y me controlo el azúcar. Está en 110. Como está un poquito baja, bebo un poco de jugo de naranja, solo lo suficiente para que quede por encima de 150. Antes de la práctica, me desconecto el Dexcom para que no se rompa, pero primero me gusta asegurarme de que los niveles estén bien.

5:30 p. m. - Es hora de la cena y la práctica definitivamente me abrió el apetito, así que me aseguraré de administrarme unas unidades extra de insulina para poder disfrutar la carne, la ensalada, el arroz y el pastel de chocolate de mi mamá.

6:30 p. m. - Me cambio el transmisor del Dexcom (hay que hacerlo cada 10 días) y el lugar de la bomba de insulina en el TANDEM (hay que hacerlo cada tres días). 

7:30 p. m. - Me doy una ducha mientras la bomba está en el cargador. Como desconecté la bomba de insulina, tengo que esperar tres horas para volver a conectar el sensor del Dexcom.

8 p. m. - Mientras hago la tarea, siento que el azúcar está alta. Como el Dexcom está en el cargador, tengo que controlarme el azúcar manualmente pinchándome el dedo y poniendo una gota de sangre sobre una tira reactiva. El nivel de azúcar es de 400, así que me administro algunas unidades para que baje un poco.

10:30 p. m. - Terminé la tarea. No se ha reconectado el Dexcom, por lo que vuelvo a controlar el azúcar pinchándome el dedo: está en 299. Con este nivel, es seguro irme a dormir. Pero me pongo una alarma a las 11:30 p. m. para volver a controlar el nivel de azúcar y asegurarme de que se haya reconectado el Dexcom.

Al fin y al cabo, vivir con diabetes me ha hecho más consciente de lo que hago, como y bebo. Mi enfermedad me obliga a planear más y hacer más preparativos que la mayoría de los niños de mi edad. En todo momento llevo conmigo glucagón, refrigerios, tiras reactivas, medidor de glucosa en sangre, insulina, un equipo de infusión, cartucho y jeringas para un caso de urgencia. ¡Si yo puedo hacerlo, los demás también!

Agradezco que mi enfermedad sea manejable, y también poder contar con el apoyo de mi familia, maestros, entrenadores y médicos. Gracias al equipo que me apoya, siento que puedo tener una vida activa.


Escrito por Matthew Gil, un paciente de Valley Children's con diabetes tipo 1