conmoción cerebral
Una conmoción cerebral es un tipo de lesión cerebral. Puede producirse por un golpe directo en la cabeza, el cuello, la cara o el cuerpo. La fuerza del golpe hace que la cabeza y el cerebro se sacudan rápidamente hacia adelante y hacia atrás. En algunos casos, puede perder el conocimiento. Dependiendo de la gravedad del golpe, tardará entre unas horas y unos días en recuperarse. A veces, los síntomas pueden durar algunos meses o más. Esto se conoce como síndrome posconmocional.
Al principio, es posible que tenga dolor de cabeza, náuseas, vómitos o mareos. También puede tener problemas para concentrarse o recordar cosas. Estos son síntomas comunes después de una conmoción cerebral.
Los síntomas deben mejorar a medida que pasan las horas y los días. Los síntomas que empeoran podrían ser un signo de una lesión cerebral más grave. Esto podría ser un hematoma o sangrado en el cerebro. Por eso es importante estar atento a los signos de alerta que se enumeran a continuación.
Los niños en edad escolar corren un mayor riesgo de presentar síntomas que no desaparecen después de una conmoción cerebral. Se los debe vigilar muy de cerca.
Atención domiciliaria
Si su lesión es leve y no presenta signos ni síntomas graves, es posible que el profesional de la salud le recomiende quedarse en casa bajo observación. Si hay evidencia de que la lesión es más grave, lo vigilarán en el hospital. Siga estos consejos para cuidarse en casa:
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Alguien debe vigilarlo para asegurarse de que puede despertarse como de costumbre y de que no presenta ningún síntoma preocupante. Después de una conmoción cerebral, siga las instrucciones específicas del profesional de atención médica.
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Si se le hincha la cara o el cuero cabelludo, aplique una bolsa de hielo durante 20 minutos cada 1 a 2 horas. Haga esto hasta que la hinchazón comience a disminuir. Para hacer una compresa de hielo, coloque cubos de hielo en una bolsa de plástico que esté cerrada en la parte superior, envuelva la bolsa en una toalla o un paño limpios y finos, y nunca apoye el hielo o la compresa de hielo directamente sobre la piel.
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Puede tomar paracetamol para controlar el dolor, a menos que se le haya recetado otro analgésico. No use aspirina ni ibuprofeno después de una lesión en la cabeza. Si tiene una enfermedad hepática o renal prolongada (crónica), hable con el profesional de la salud antes de usar estos medicamentos. También hable con su profesional de la salud si alguna vez tuvo una úlcera estomacal o sangrado gastrointestinal.
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Durante las próximas 24 horas:
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No beba alcohol ni tome sedantes ni medicamentos que le provoquen sueño.
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No conduzca ni maneje maquinaria.
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No haga nada extenuante. No levante peso ni haga esfuerzos.
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No vuelva inmediatamente a practicar deportes ni a realizar ninguna actividad en la que pueda golpearse la cabeza. Espere hasta que todos los síntomas hayan desaparecido y el profesional de la salud le haya dado el alta. Tener una segunda lesión en la cabeza antes de recuperarse por completo puede provocar una lesión cerebral grave.
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Después de unos días, está bien retomar sus actividades diarias habituales. Pero no haga nada que pueda provocar que se golpee la cabeza de nuevo.
Atención de seguimiento
Acuda al profesional de la salud en 1 semanas, o según le indiquen.
Un radiólogo revisará las radiografías o tomografías computarizadas que se le hayan realizado. Se le informará de cualquier hallazgo nuevo que pueda afectar su atención.
Cuándo obtener asesoramiento médico
Comuníquese con el profesional de la salud o busque atención médica de inmediato si presenta:
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Dolor de cabeza o mareos que no desaparecen.
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Enrojecimiento, calor o pus en la zona inflamada.
Llamar 911
Llame al 911 o busque atención médica de inmediato si tiene:
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Vómitos repetidos. (Es común vomitar una vez después de una lesión en la cabeza).
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Dolor de cabeza o mareos intensos o que empeoran.
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Pérdida del conocimiento.
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Somnolencia inusual o no puede despertarse como de costumbre.
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Debilidad o disminución de la capacidad para caminar o mover cualquier extremidad.
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Confusión, agitación, cualquier cambio en el comportamiento o el habla, o pérdida de memoria.
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Visión borrosa.
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Una convulsión (ataque).
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Hinchazón del cuero cabelludo o la cara que empeora.
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Cambios en el tamaño de la pupila (la parte negra del ojo).
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Salida de líquido o sangrado de la nariz o los oídos.
Revisor médico en línea: Esther Adler
Revisor médico en línea: Joseph Campellone MD
Revisor médico en línea: Rita Sather RN
Fecha de la última revisión: 02/01/2025
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