Nunca darse por vencida

Cuando las complicaciones que había tenido al nacer dejaron a Olivia Morales luchando por sobrevivir, su madre Gabby temió lo peor. Sin embargo, después de pasar dos meses en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales de Nivel IV de Valley Children's, donde se volvió cada vez más fuerte, esta frágil bebé mejoró considerablemente.

«Finalmente, pude abrazarla por primera vez», recordó Morales, con lágrimas en los ojos. «Tuvimos un equipo fantástico que se esforzó más de lo esperado y me incluyó en todas las decisiones. Olivia no podría estar en un mejor lugar».

La Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales del campus principal de Valley Children's tiene el nivel más alto designado por la Academia Estadounidense de Pediatría y ofrece la atención más avanzada de la región. Gracias a su experimentado personal y la tecnología de vanguardia, la unidad cuenta con acceso a especialistas en medicina y cirugía pediátrica para brindar el tratamiento que puedan requerir los bebés, especialmente aquellos que pesan menos de 3.3 libras. La tasa de supervivencia de la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales para estos bebés tan delicados es de alrededor del 96%, en comparación con el promedio nacional del 85%.

Para Olivia, las dificultades durante el nacimiento provocaron una gran pérdida de sangre, lo que le causó problemas en los pulmones, el hígado, el corazón y los riñones. La hemorragia privó a Olivia de gran cantidad de oxígeno necesario para vivir, por lo que dejaron de funcionar primero los riñones, luego el corazón y por último el cerebro. Todos los órganos de Olivia respondieron al tratamiento, excepto los riñones, y sigue recibiendo atención especializada para este problema.

«Este es el tipo de caso que hizo que quisiera ser doctor», dijo el Dr. Jeffrey Pietz, jefe de medicina neonatal de Valley Children's.

«Mi hija no estaría aquí si no fuese por el Dr. Pietz», dijo Morales, que vive en Shafter. «Él nunca se rindió».