Un joven sobreviviente de cáncer inspira a otros

Hunter Jameson crea una fundación sin fines de lucro para ayudar a los pacientes de cáncer de Valley Children's

Hunter: sobreviviente de cáncer infantil

Algo no estaba bien con Hunter Jameson. El energético niño de 8 años estaba apático y le costaba respirar.

Su pediatra creyó que podía ser asma. Sin embargo, cuando Hunter comenzó a tener problemas para completar las bases en los partidos de béisbol y se quedó dormido en Splash Mountain, en Disneylandia, sus padres, Michael y Catherine, instieron en buscar una mejor respuesta.

Tras una radiografía de tórax, los Jameson se dirigieron al Valley Children's Hospital, donde los médicos revelaron que un tumor canceroso del tamaño de un pomelo estaba presionando el corazón y los pulmones del niño.  

Eso fue hace 14 años. Hoy, gracias al tratamiento del único centro médico pediátrico de atención terciaria del centro de California, Hunter es un estudiante sano y feliz de la Universidad de San Diego.

«Valley Children's es un lugar realmente especial para mí, no solo por la cantidad de tiempo que pasé allí, sino por la gente que influyó en mí», comenta Hunter, que ahora tiene 22 años. «Los enfermeros no eran solo enfermeros, se convirtieron en muy buenos amigos», afirma.

Hunter terminó el tratamiento a fines de 2003, pero sigue vinculado a Valley Children's a través de su fundación sin fines de lucro y del Programa de Supervivencia al Cáncer Infantil de Valley Children's. Ese programa, uno de los pocos de California, utiliza un enfoque de equipo para brindar información, pruebas de detección, historiales de tratamiento detallados y más para los sobrevivientes hasta que lleguen a la edad adulta.

Más de 500 sobrevivientes han participado desde que se lanzó el programa formalmente, en 2010. La necesidad es grande porque la mayoría de los niños sobreviven al cáncer: aproximadamente el 80% vive al menos cinco años después del diagnóstico. Aproximadamente dos tercios experimentarán efectos secundarios a largo plazo.

«Definitivamente, es un proceso de salud que dura toda la vida», explica el Dr. John Gates, hematólogo y oncólogo pediátrico y director del programa de supervivencia. «Queremos no solo que sobrevivan al cáncer, sino que prosperen en un entorno adulto».

El programa es una extensión de los servicios integrales de cáncer pediátrico y trastornos sanguíneos para pacientes hospitalizados y ambulatorios de Valley Children's. En todo el país, Valley Children's se encuentra entre el 10% de los centros que más pacientes inscribieron en estudios terapéuticos para Children's Oncology Group, la mayor organización del mundo dedicada exclusivamente a la investigación clínica del cáncer infantil y adolescente. Esta colaboración garantiza que los pacientes de Valley Children's tengan acceso a los tratamientos y cuidados más avanzados.

Es por eso que Hunter estaba en buenas manos cuando los Jameson lo llevaron a Valley Children's, el 7 de septiembre de 2001. «Estaba tan débil que tuve que llevarlo en brazos al hospital», dijo su madre, Catherine.

Hunter ingresó en la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos y comenzó a recibir altas dosis de quimioterapia, los fármacos utilizados para eliminar las células cancerosas. Se le diagnosticó un linfoma no Hodgkin de células T. Este tipo de cáncer se desarrolla en el sistema linfático, un componente fundamental del sistema inmunitario del organismo que lucha contra las enfermedades. Cuando los glóbulos blancos especializados (como las células T) se desarrollan y multiplican de forma inadecuada, crean tumores en zonas como el pecho, el cuello o el abdomen.

La familia Jameson, incluida la hermana gemela de Hunter, Chandler, se vio sacudida por la noticia al conocer las opciones de tratamiento. Para Hunter, que entonces estaba en segundo grado, eso significaba rondas de quimioterapia intensiva. Al principio, recibía tratamiento cinco días a la semana: cuatro días en el hospital y uno en casa. Los efectos secundarios de varios fármacos hicieron que se le cayera el pelo y le provocaron náuseas e hinchazón, pero siguió siendo optimista.

«Nunca pensé que realmente fuera una enfermedad mortal», explica Hunter sobre el cáncer. «Solo pensaba que estaba enfermo y tenía que curarme».

Su perspectiva le dio fuerza a Catherine. «Me pidió que le hiciera un favor: que no llorara a menos que él lo hiciera. Y él nunca lloró», cuenta Catherine.

Hunter se sometió al tratamiento durante unos dos años. Su equipo médico incluía a la Dra. Vonda Crouse, una hematóloga y oncóloga pediátrica de larga trayectoria a la que Catherine describió como «brillante».

Hunter dijo que enfermeros como Kimberly Ling también contribuyeron a tener una experiencia «increíble» en el Hospital. En parte, lo ayudaron a distraerse durante los tratamientos para que se sintiera como si estuviera visitando a sus amigos en vez de sometiéndose a procedimientos médicos.

Cuando el estado de Hunter mejoró, la familia aceptó un viaje de la fundación Make-A-Wish para que viera a su equipo favorito, los New York Yankees, en las Series Mundiales de 2003. Cuando llegó a cuarto grado, Hunter ya no tenía cáncer y las visitas al hospital y los controles disminuyeron gradualmente. Comenzó a retomar una rutina que incluía deportes, al principio con un protector para la zona del pecho. En el colegio San Joaquin Memorial High School, de Fresno, Hunter jugó en los equipos de preparatoria de béisbol y fútbol americano.

Aunque su cáncer había desaparecido, Hunter no olvidó la batalla mientras crecía. Empezó a pensar en crear una fundación sin fines de lucro para ayudar a los pacientes con cáncer de Valley Children's.

«No quería terminar mi tratamiento y no volver nunca más allí, quería ser una influencia positiva», cuenta.

Desde su creación, en 2013, la fundación Hunter's Hope International Foundation ha recaudado más de $40,000 y ha ayudado a más de 25 pacientes con cáncer infantil y sus familias. Hunter trabaja de cerca con los trabajadores sociales del Centro de Cáncer y Trastornos Sanguíneos de Valley Children's para identificar a las familias necesitadas.

«Es increíble que Hunter haya sido capaz de procesar su experiencia y hacer algo fabuloso con ella», afirma el Dr. Gates.

En la actualidad, Hunter está en el último año de la universidad, se especializa en finanzas y planea asistir a la Facultad de Derecho. El personal de enfermería y el resto del personal de Valley Children's lo ayudaron a la hora de ingresar a la universidad escribiendo cartas de recomendación y resaltando oportunidades de becas.

La familia agradece todos los cuidados y la atención que Hunter ha recibido en Valley Children's. «Simplemente sentimos que era el mejor lugar. El cuidado, la amabilidad y la compasión del personal es verdaderamente increíble», afirma Catherine.