Vivir la vida al máximo

Con una estatura de casi 6.5 pies, Andrew McMillan nunca había tenido la apariencia de un paciente típico de Valley Children's Hospital.

Pero cuando tenía 17 años, con esa estatura, a Andrew le diagnosticaron leucemia linfoblástica aguda, uno de los tipos de cáncer infantil más comunes. Andrew fue elegible para recibir tratamiento en Valley Children's, el principal proveedor de servicios integrales para pacientes pediátricos hospitalizados y ambulatorios con cáncer y trastornos sanguíneos en el centro de California.

«Cuando nos enteramos de que Valley Children's era una de las opciones disponibles, no lo dudamos», dijo su madre, Laura. «Sabíamos que era la mejor opción».

Hoy en día, Andrew está sano y está por terminar un viaje a China. Él estudia en la Universidad del Estado de California, en Fresno, y pasó casi un año en la Universidad de Pekín, conocida como la "Harvard de China", para profundizar el estudio del idioma chino.

Andrew, que ahora tiene 22 años, agradece a Valley Children's por ayudarlo a recuperar su salud y continuar con sus aventuras.

«Siento que mi tratamiento se benefició mucho por tener un equipo que me conocía, se preocupaba por mí y se esforzaba al máximo», comentó Andrew. «Es muy gratificante saber que todo un grupo de personas me apoyan y apuestan por mi futuro».

No darse por vencido

El Dr. John Gates, hematólogo/oncólogo pediátrico en Valley Children's, dijo que Andrew era una persona «inspiradora» por no dejar que el cáncer arruinara sus sueños. Gracias al equipo médico y al Programa de supervivencia del cáncer infantil de Valley Children's, Andrew también contó con las herramientas y la información que necesitaba para vivir de forma segura en China.

El Dr. Gates, director del programa de supervivencia, contó que Andrew hizo lo mismo que muchos otros pacientes que se mudaron o comenzaron la universidad fuera del área geográfica de Valley Children's. El programa de supervivencia, uno de los pocos que hay en California, ayudó a Andrew y a otros pacientes a prepararse para el futuro a través de educación, pruebas de detección, antecedentes de tratamiento documentados, etc.

El programa es fundamental porque hoy en día la mayoría de los niños sobreviven al cáncer. Se estima que 375,000 sobrevivientes adultos de cáncer infantil viven en los Estados Unidos; casi dos tercios tendrán efectos secundarios a largo plazo debido a tratamientos eficaces pero tóxicos.

Andrew, que se fue a China el verano pasado, se sentía bien preparado para el viaje. Allí tenía acceso a atención médica e incluso envió un informe de análisis de sangre de rutina a Valley Children's desde un hospital chino en octubre. El personal «se divirtió viendo los caracteres chinos de los hemogramas junto con las abreviaturas en inglés», dijo Andrew.

Una decisión fácil

El viaje no hubiera sido posible hace unos años. En enero de 2011, el desgarbado adolescente parecía cansarse fácilmente. Le costaba terminar tareas como recoger la nieve en su casa de Big Creek, en las laderas del condado de Fresno.

Cuando Andrew les dijo a sus padres, Laura y Andrew, que sentía que «le faltaba el aire al ducharse», la familia visitó al médico. A partir de ese momento, lo enviaron directamente a una sala de emergencias y debieron tomar una decisión crucial: Valley Children's o un hospital que trata pacientes adultos.

La decisión fue fácil. Desde hace mucho tiempo, Valley Children's ofrece acceso a los mejores y más novedosos tratamientos a través de una asociación con el grupo oncológico Children's Oncology Group, la organización más grande del mundo dedicada a la investigación clínica del cáncer en niños y adolescentes. A nivel nacional, el hospital pediátrico es uno de los líderes en la inscripción de pacientes en los estudios terapéuticos del grupo.

A Andrew le diagnosticaron leucemia linfoblástica aguda, un cáncer que se desarrolla a partir de células de la médula ósea. Cuando los linfocitos, o los glóbulos blancos que combaten infecciones, crecen de forma anormal y se multiplican, estas células defectuosas se amontonan rápidamente y bloquean la producción de células sanas.

Si bien a Andrew lo podrían haber tratado en un hospital general, el Dr. Gates dijo que los hospitales pediátricos por lo general están más familiarizados con los distintos tipos de leucemia en niños y adultos jóvenes. También dijo que los tratamientos eficaces para adolescentes más grandes y adultos jóvenes tienen más en común con los que se utilizan en niños más pequeños.

La mayoría reacciona bien al tratamiento. «Para un niño que tiene una buena respuesta al tratamiento y un perfil de riesgo bajo, la cura puede ser de más del 90 por ciento», afirmó el Dr. Gates.

Inmediatamente, Andrew recibió tratamiento con dosis altas de quimioterapia, medicamentos que se utilizan para eliminar las células cancerosas. Solía pasar períodos de cuatro días seguidos en Valley Children's Hospital y, además de sentir efectos secundarios desagradables como náuseas, se sentía aislado.

Como si fuera de la familia

Al principio, Andrew estaba ansioso. Sus amigos y su familia lo apoyaron, y aprendió a confiar en el personal del Hospital.

«Conocer a los médicos, a los enfermeros en planta y a los enfermeros en la clínica fue una buena experiencia», contó Andrew. «Ahora, siempre que vuelvo, me entusiasmo porque veo a personas a las que conozco hace mucho tiempo».

La misma camaradería se extendió a toda la familia McMillan, incluida Heather, la hermana menor de Andrew, que era solo una adolescente cuando diagnosticaron a su hermano. Ella recuerda que los médicos se tomaron el tiempo para explicarle la enfermedad y los tratamientos.

«La clínica de oncología es como una familia», dijo Heather, que ahora es estudiante en Azusa Pacific University. «Los médicos no son solo médicos, también son amigos».

La familia McMillan pasó muchos y largos días en el Hospital. A Heather la comenzaron a llamar «la niña del piano» porque a veces tocaba el piano en el vestíbulo.

Cuando Andrew se quedó sin cabello, Heather hizo un dibujo sobre su cabeza calva y fotografió la obra de arte para que él pudiera verla. Uno de los dibujos era el popular meme de un personaje cruzado de brazos que dice: «¿Cáncer? Desafío aceptado».

Más independiente y seguro

Después de aproximadamente seis meses, los tratamientos de Andrew se volvieron menos intensos y sus visitas al hospital se hicieron menos frecuentes. Le permitieron aventurarse más a salir, pero por lo general usaba una mascarilla sobre la nariz y la boca para protegerse de los gérmenes. Finalizó el tratamiento en 2014.

Andrew, que recibía educación en el hogar, tuvo que posponer el ingreso a la universidad después de su diagnóstico. Cuando comenzó a preparar las solicitudes por segunda vez, los asistentes sociales, enfermeros y otros trabajadores de Valley Children's le recomendaron posibles becas.

En el otoño de 2012, Andrew se inscribió en la Universidad Estatal de Fresno, en parte para estar cerca del Hospital. Pasó el último año académico en China gracias una beca Boren, que financia estudios relacionados con los idiomas en determinados países a cambio de un año de servicio federal.

«China fue increíble», dijo Andrew. «Conocí lugares increíbles y personas maravillosas. Me hizo más independiente y seguro».

Andrew regresará a Fresno este verano y completará su último año en la Universidad Estatal de Fresno, donde obtendrá un título en administración de empresas con un título adicional en chino. Vivirá en el campus y trabajará como asesor residente en los dormitorios universitarios. Después de graduarse, buscará trabajo en las áreas de marketing, tecnología o comercio internacional.

La madre de Andrew dice que está agradecida por la contribución de Valley Children's a la vida de su hijo.

«Siempre nos sentimos cómodos allí», afirmó Laura. «Haría cualquier cosa por Valley Children's».

 

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