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Tuberculosis en niños

Aspectos generales

La tuberculosis es una infección continua (crónica) causada por bacterias. Por lo general, infecta los pulmones. No obstante, también puede afectar otros órganos, como los riñones, la columna vertebral o el cerebro. Se transmite con mayor frecuencia a través de las gotitas que se expulsan al aire al respirar o toser. Un niño puede estar infectado con las bacterias de la tuberculosis pero no tener la enfermedad activa.

La tuberculosis puede constar de las siguientes etapas:

  • Exposición. En este caso, aunque ha estado en contacto con una persona que tiene tuberculosis, el niño aún obtiene un resultado negativo en las pruebas cutáneas o análisis de sangre para detectar tuberculosis; además, su radiografía de tórax es normal y no presenta síntomas.
  • Infección por tuberculosis latente. El niño tiene las bacterias de la tuberculosis en el organismo, pero no tiene síntomas. El sistema inmunitario del niño infectado hace que las bacterias de la tuberculosis estén inactivas. En el caso de la mayoría de las personas infectadas, la tuberculosis permanece latente de por vida. En esta fase, el niño obtiene un resultado positivo en una prueba cutánea o análisis de sangre de tuberculosis, pero una radiografía de tórax normal, y no muestra síntomas de la enfermedad. No puede transmitir la infección a otras personas.
  • Enfermedad de la tuberculosis. El niño tiene signos y síntomas de una infección activa. Obtiene un resultado positivo o negativo en las pruebas cutáneas o análisis de sangre de tuberculosis, y los estudios indican que la enfermedad está activa en los pulmones o en otra parte del cuerpo. Puede transmitir la enfermedad si la infección se encuentra en los pulmones y no es tratada.

Causas

La tuberculosis es causada por bacterias; generalmente, por Mycobacterium tuberculosis (M. tuberculosis). Muchos niños infectados con M. tuberculosis nunca desarrollan tuberculosis activa y la enfermedad permanece en la etapa latente.

Las bacterias de la tuberculosis se transmiten a través del aire cuando una persona infectada tose, estornuda, habla, canta o ríe. Un niño generalmente no se infecta a menos que haya tenido contacto reiterado con las bacterias. La tuberculosis no se transmite a través de objetos personales, como ropa, ropa de cama, tazas, utensilios utilizados para comer, inodoros u otros objetos que una persona infectada haya tocado.

Factores de riesgo

Cualquier niño puede desarrollar tuberculosis después de haber estado expuesto. Un niño tiene más riesgo de tuberculosis si:

  • Vive con alguien que tiene tuberculosis
  • No tiene hogar
  • Viene de un país donde la tuberculosis es común
  • Tiene un sistema inmunitario débil, por ejemplo por diabetes, VIH o medicamentos que pueden debilitar el sistema inmunitario.

Los niños muy pequeños tienen más probabilidades que los niños mayores de que la tuberculosis se disemine por su torrente circulatorio y cause complicaciones, como meningitis.

Síntomas

Los síntomas pueden manifestarse de manera ligeramente diferente en cada niño y dependen de su edad. Los síntomas más comunes de tuberculosis activa en niños más pequeños incluyen:

  • Fiebre
  • Pérdida de peso
  • Retraso en el crecimiento
  • Tos
  • Inflamación de glándulas (algunas pueden comenzar a drenar líquido por la piel)
  • Escalofríos

Los síntomas más comunes de tuberculosis activa en niños mayores incluyen:

  • Tos durante más de 3 semanas
  • Dolor en el pecho
  • Sangre en el esputo
  • Debilidad
  • Cansancio
  • Inflamación de glándulas (algunas pueden comenzar a drenar líquido por la piel)
  • Pérdida de peso
  • Disminución del apetito
  • Fiebre
  • Transpiración por la noche
  • Escalofríos

Los síntomas de la tuberculosis pueden ser similares a los de otras enfermedades. Asegúrese de que su hijo vea a un profesional de la salud para recibir un diagnóstico.

Diagnóstico

El profesional de la salud le preguntará sobre los síntomas y los antecedentes médicos de su hijo. También puede preguntarle sobre los antecedentes médicos de la familia. Luego le hará un examen físico a su hijo.

Una manera de diagnosticar la tuberculosis es mediante una prueba cutánea o análisis de sangre específico. En la prueba cutánea, se inyecta una pequeña cantidad de material de prueba en la capa superficial de la piel. Si se desarrolla un bulto de determinado tamaño dentro de los 2 o 3 días, el resultado de la prueba de infección por tuberculosis puede ser positivo. En el caso del análisis de sangre, se extrae una pequeña cantidad de sangre del brazo o la mano del niño. Los resultados tardan algunos días.

También es posible que se le deban realizar a su hijo una radiografía de tórax, un cultivo de esputo o una biopsia de glándulas anormales u otro tejido del cuerpo.

Se recomienda hacer una prueba cutánea o análisis de sangre a los niños que:

  • Puedan haber estado expuestos a tuberculosis en los últimos 5 años
  • Se hayan hecho una radiografía que parezca indicar la presencia de tuberculosis
  • Tengan algún síntoma de tuberculosis
  • Vengan de un país donde la tuberculosis sea común

Se deberían hacer pruebas cutáneas o análisis de sangre de tuberculosis anuales a los niños que:

  • Tengan VIH
  • Se encuentren en un centro de detención

Un niño que está expuesto a personas de alto riesgo debe hacerse pruebas cada 2 a 3 años.

Tratamiento

El tratamiento puede incluir una hospitalización de corta duración para recibir medicamentos.

Para la tuberculosis latente, hay varias opciones de medicamentos disponibles. Los niños mayores de 2 años pueden ser tratados con medicamentos una vez por semana durante 12 semanas o recibir durante varios meses medicamentos de administración diaria.

Para la tuberculosis activa, un niño recibirá entre 2 y 4 medicamentos durante 6 meses o más.

Con tuberculosis activa, los niños generalmente comienzan a mejorar a las pocas semanas de comenzar el tratamiento. Después de 2 semanas de tratamiento con medicamentos, el niño por lo general no contagia. El tratamiento debe finalizarse completamente según las indicaciones. Es importante que su hijo tome todos los medicamentos durante el período completo.

Hable con el profesional de la salud que atiende a su hijo sobre los riesgos, beneficios y posibles efectos secundarios de todos los medicamentos.

Prevención

La tuberculosis puede prevenirse reduciendo el riesgo de exposición de su hijo a otras personas que tienen la infección.

La tuberculosis activa puede prevenirse mediante el diagnóstico y tratamiento de la tuberculosis latente.

Cuándo se debe llamar al profesional de la salud

Llame al profesional de la salud si su hijo tiene:

  • Manifiesta síntomas que no han mejorado, o que han empeorado
  • Presenta nuevos síntomas

Puntos claves

  • La tuberculosis es una infección continua (infección crónica) causada por bacterias. Por lo general, infecta los pulmones. No obstante, también puede afectar otros órganos, como los riñones, la columna vertebral o el cerebro.
  • Un niño puede estar infectado con las bacterias de la tuberculosis, pero no tener la enfermedad activa.
  • Los síntomas más comunes de la tuberculosis activa incluyen fiebre, tos, pérdida de peso y escalofríos.
  • La tuberculosis se diagnostica mediante una prueba cutánea o análisis de sangre de tuberculosis, radiografía de tórax, cultivo de esputo y posiblemente otros estudios o biopsias.
  • El tratamiento de la tuberculosis incluye la administración de medicamentos durante algunos meses. La cantidad de tiempo y la cantidad de medicamentos necesarios varían según el estadio de la tuberculosis y otros factores. El tratamiento de la tuberculosis activa puede incluir una hospitalización de corta duración para recibir medicamentos.

Próximos pasos

Recomendaciones para aprovechar al máximo la consulta con el profesional de la salud:

  • Conozca el motivo de la consulta y defina su objetivo.
  • Antes de la consulta, anote las preguntas que desea hacerle al profesional de la salud.
  • Durante la visita, anote el nombre de cualquier diagnóstico, medicamento, tratamiento o estudio nuevos. También anote las nuevas instrucciones que le dé el profesional de la salud.
  • Pregunte por qué se le receta a su hijo cada nuevo medicamento o tratamiento y cómo lo ayudará. También conozca los efectos secundarios.
  • Pregunte si la anomalía de su hijo se puede tratar de alguna otra manera.
  • Pregunte por qué se recomienda determinado estudio o procedimiento y qué podrían significar los resultados.
  • Tenga claro lo que puede ocurrir si su hijo no toma los medicamentos o no se somete a las pruebas ni a los procedimientos.
  • Si su hijo tiene una cita de seguimiento, anote la fecha, la hora y el objetivo de la consulta.
  • Consulte cómo puede comunicarse con el profesional de la salud fuera del horario de atención. Esto es importante en caso de que su hijo se enferme y usted tenga dudas o necesite asesoramiento.

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